La DO “Terra Alta” fue reconocida provisionalmente el año 1972. Juntamente con Alella, Conca de Barberà, Empordà, Penedès, Priorat y Tarragona, es una de las siete denominaciones de origen históricas de Cataluña. La zona de producción y elaboración de la DO “Terra Alta” (DOTA) está situada al sur de Cataluña, entre el río Ebro y la frontera con tierras aragonesas (Franja de Aragón) y comprende los 12 municipios de la comarca de la Terra Alta. Su paisaje mantiene todas las características de un terruño de interior próximo al Mar Mediterráneo: sierras calcarías pre-litorales, pequeños ríos, montañas de roca conglomerada, bosques de encina y pino blanco y, sobre todo, suelos agrícolas teñidos de los típicos conreos mediterráneos: almendro, viña y olivo. Generalmente, los suelos de conreo presentan texturas medianas. Sus denominadores comunes son su riqueza en roca calcaría y su pobreza en materia orgánica. Otra de las características que reivindica el carácter mediterráneo de interior es la climatología: abundante insolación y pluviometría escasa. Destacan dos particularidades: un singular equilibrio entre los dos vientos dominantes, el Cierzo (NO) y las “garbinadas” (marinadas de componente sur) y un invierno frío que denota cierta continentalidad.
La viña está presente en las unidades de paisaje de la Plana, del Altiplano y de los Valles. Se concentra, especialmente, en el tercio central de la zona de producción, entre 350 y 550 metros de altitud. El predominio de las variedades de uva tradicionales es la otra característica relevante de la viticultura en la DOTA y es a través de las Garnatxas en el punto que se hace evidente este hecho. La Garnatxa blanca, la Garnatxa negra y la Garnatxa peluda son las variedades de uva predominantes.

Vinos con cuerpo y alma.

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